4 DE MAYO | 2026
La interrupción del suministro de agua potable que hoy afecta a más de medio millón de habitantes de Cumaná, Marigüitar, Araya y parte de la isla de Margarita, compromete gravemente la salud pública y el funcionamiento de servicios esenciales, profundiza la desigualdad social en el acceso al agua, afecta a la actividad económica y eleva el riesgo de conflictividad.
Los colapsos del túnel Guamacán, recurrentes por más de dos décadas, y las fallas estructurales persistentes en la presa Las Canalitas, evidencian que la presente crisis no es un evento fortuito o aislado, sino la consecuencia de fallas sistémicas en la gestión del Sistema de Abastecimiento de Agua Potable Turimiquire, expresadas en la ausencia de anticipación estratégica, y en la desatención, el mantenimiento insuficiente y la reiterada omisión de recomendaciones técnicas referidas a la infraestructura.
Una actitud que pretenda minimizar la magnitud del problema agrava la crisis y aumenta los riesgos. Persistir en intervenciones parciales o improvisadas resulta ineficaz y es irresponsable.
La evidencia técnica indica que la recuperación de la infraestructura hidráulica requerirá de plazos mayores a dos años y la asignación rigurosamente planificada y supervisada de importantes recursos tecnológicos y financieros.
Para garantizar el servicio de manera sostenible en el tiempo, es necesario replantear la concepción y el funcionamiento del Sistema de Abastecimiento de Agua Potable Turimiquire. Además de las obras de rehabilitación estructural de la infraestructura, se requiere una reingeniería del sistema, para garantizar que opere bajo una gestión eficiente y especializada, con monitoreo continuo, control de pérdidas, sectorización de redes y protocolos claros para situaciones de emergencia. En síntesis, es necesaria una reingeniería que eleve sustancialmente la resiliencia del Sistema.
Lo dicho no sólo implica contar con capacidades técnicas y operativas adecuadas, expresadas en operadores altamente calificados; son indispensables, además, una gestión activa de la demanda y una institucionalidad sólida. Las tres condiciones están ausentes en la actualidad en el Sistema de Abastecimiento de Agua Potable Turimiquire
El sistema debe realizar permanentemente una gestión de la demanda dirigida a optimizar el uso del recurso disponible y reducir la presión sobre sus fuentes. Debe promover mayor eficiencia en el uso del agua, controlando consumos irregulares e integrando aguas residuales tratadas, destinadas principalmente a fines de riego, actividades industriales y servicios urbanos que no requieran la condición de potabilidad.
Además, todo el Sistema debe sustentarse en una institucionalidad sólida, transparente y financieramente viable, que garantice mantenimiento adecuado continuo, rendición de cuentas y planificación de largo plazo.
Más allá de la crisis del suministro de agua potable que hoy afecta al Nororiente de Venezuela, en todo el país se producen situaciones críticas recurrentes, que limitan de forma severa el acceso de la población al agua potable en condiciones de seguridad, calidad y continuidad. Esta crisis, reiteramos, no es puntual, expresa un patrón estructural y sostenido en el tiempo, caracterizado por fallas acumuladas, gestión operativa ineficiente y respuestas improvisadas.
El Grupo Orinoco para el Desarrollo Sostenible reitera la necesidad de transparencia, rigor técnico y responsabilidad en la gestión del agua, en particular en el suministro de agua potable para consumo humano.
La solución apropiada de la presente crisis debería convertirse en un punto de inflexión, trascendiendo la restitución del servicio de agua potable en el Nororiente de Venezuela, para comenzar a reconstruir una gestión pública responsable, sostenible y orientada al bienestar de todos los venezolanos.
