El Grupo Orinoco fija posición frente a los preparativos  para instrumentar el Plan de Recuperación de la Industria Petrolera Nacional (IPN)

Caracas: 04-11-2019. | En octubre del 2018, el Grupo Orinoco de Energía y Ambiente y el Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA presentaron a la consideración del país, su propuesta de Plan de Recuperación de la Industria Petrolera Nacional, 2018-2022, para después que ocurra el cambio político. Dicha propuesta tuvo una amplia aceptación por parte de los grupos preocupados y ha servido de base para muchos de los ejercicios de planificación que se han hecho posteriormente.   Dentro del conjunto de estrategias contenidas en él, tres aspectos revistieron máxima atención: la forma de integrar los cuerpos directivos y gerenciales de la industria para su recuperación; la necesidad de la inversión privada nacional y foránea, para poder recuperar los niveles operativos deseables y la creación de la Agencia Venezolana de Hidrocarburos. Sobre estos tres puntos deseamos referirnos, reiteradamente y con mucho énfasis, en esta oportunidad.

  1. La integración de los cuerpos directivos y gerenciales de la IPN. De cómo se integren dichos cuadros y con qué personas se haga, va a depender en buena medida, su acertada conducción y la creación de condiciones atractivas a los capitales privados, que ahora con un tesoro inexistente, nos son indispensables. El gobierno interino y luego al que le corresponda presidir la transición, tiene la responsabilidad de adelantar esta misión crucial: la buena escogencia del equipo directivo que conducirá la IPN, y que habrá posteriormente de llenar las vacantes de las posiciones gerenciales a los diferentes niveles para poder recuperar la industria.
    En 1975, cuando se nacionalizó la industria petrolera, las élites dirigentes se empinaron y pusieron a un lado sus intereses particulares, actuando con la madurez deseable, para escoger un grupo de venezolanos que resultaron idóneos para abordar la compleja situación, que confrontaba en ese momento la IPN. Por eso se alcanzó un éxito que nos enorgulleció a todos. Ahora, la situación es todavía más delicada, pues la organización que se recibirá está en pésimas condiciones operativas, financieras, administrativas y de ausencia de valores y ética; el país ha perdido la mayor parte de su capital humano técnicamente preparado para operar la industria; y el entorno internacional tiene muy poca confianza para acordar negocios con nuestra empresa petrolera.
    De allí que llamamos la atención a los responsables de la conducción política, sobre la necesidad de prestarle la mayor atención a este proceso, tanto ahora en su fase preparatoria, como una vez ocurra el cambio político. Se nos ocurre que la suscripción de un pacto de despartidización política de dicho proceso, podrá coadyuvar a lograr el mayor acierto en este delicado compromiso.
  2. La inversión privada nacional y foránea requerida. En todas las simulaciones financieras que se efectuaron para formular los diferentes escenarios deseables de producción de hidrocarburos, en la propuesta de Plan de Recuperación de la IPN, apareció como una constante la total dependencia futura de la inversión privada nacional y foránea. Esto constituye una circunstancia sobre la cual existe unánime aceptación.
    Ahora bien, el que ello se logre va a depender en gran medida, como se expuso anteriormente, de la confianza con que el entorno doméstico e internacional, aprecie la conducción de la IPN, pero además de la disposición de los mercados financieros internacionales de seguir invirtiendo mundialmente en la cuantía requerida, en proyectos para la explotación de hidrocarburos. Sobre este segundo aspecto se aprecian tendencias que podrían modificar sustancialmente nuestros escenarios en cuanto al aumento futuro de la producción y que ponen aún más presión sobre la importancia de estar muy bien preparados y ser capaces de generar rápidamente confianza para competir por las inversiones en el sector. Nuestra situación, en el momento del cambio, prácticamente nos obliga a establecer condiciones realmente atractivas a los potenciales inversionistas, los cuales tendrán la posibilidad de escoger entre muchos prospectos existentes.
  3. La Agencia Venezolana de Hidrocarburos. En nuestra propuesta de Plan de Recuperación de la IPN del 2018, se recomendó: “Sin menoscabo de las funciones del Ministerio de Minas y Petróleo, se creará un nuevo Ente Público Regulador de los Hidrocarburos, responsable de establecer reglas claras y modalidades de participación privada, para atraer capitales nacionales y foráneos y nuevas tecnologías necesarias para repotenciar la IPN. Mediante una ley se asegurará la autonomía operacional del Ente, así como la capacidad de generar recursos propios que le permitan su autonomía financiera independiente del gobierno central y del universo a ser regulado y supervisado”.

Esta iniciativa, es indispensable para el desarrollo futuro de la IPN, pero no puede atropellarse su creación. Se cree que lo más conveniente es efectuar con la celeridad del caso los estudios de entidades similares existentes en otros países y que una vez que ocurra el cambio político, se abra un debate amplio sobre el particular antes de aprobar el proyecto de Ley correspondiente. Mientras tanto deberán crearse las capacidades dentro de la IPN para tramitar temporalmente, pero en forma acelerada, las licitaciones necesarias para aumentar la producción del país en el menor tiempo posible. Estos pasos son trascendentales y deben darse con la mayor certeza posible de éxito.

El Grupo Orinoco.
Caracas: 04-11-2019.

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